|
|
![]() |
|
Las extremidades inferiores son para el hombre como las raíces para un árbol: según se encuentren sus pies, así estará el resto de la persona. Éste parece ser el lema de la reflexoterapia, una disciplina milenaria que, mediante presiones en puntos concretos de las plantas pie (zonas microrreflejas), conecta con todos nuestros órganos, representados en esta zona como si de un mapa se tratara. Unas manos expertas detectan enseguida el mal funcionamiento de un órgano, incluso antes de que el paciente lo sospeche. Si al presionar en las zonas reflejas de la planta del pie experimentas dolor, significa que algo anda mal en el órgano correspondiente. Por eso, la reflexoterapia podal actúa como un excelente sistema preventivo de enfermedades, además de ser un inmejorable relajante, ya que equilibra la energía del organismo. China es uno de los países más avanzados en esta disciplina, pero fue el doctor norteamericano William Fitzgerald quien, hace 70 años, determinó la división del cuerpo en diez zonas verticales y cuatro horizontales, esquema que se repite en la planta de nuestros pies. Así fue como esta disciplina se acercó al mundo Occidental, aunque se han encontrado pinturas y papiros del Antiguo Egipto que ya se referían a esta ciencia.
La reflexoterapia es utilizada cada día por más y más gente que comprueba, maravillada, sus beneficios. El primer síntoma es el efecto relax: tras una primera sesión de unos cuarenta minutos, la tensión comienza a desaparecer y los dolores, en el caso de haberlos, se mitigan. Y es que la reflexoterapia actúa como un excelente regulador de la actividad cerebral. Adiós al dolor Una persona que está tensa siente mucho más el dolor físico,
pero, en cuanto se relaja, se olvida de su dolencia. Por eso, expresiones
como “me tomo la vida con más relax” o “me siento
una persona nueva”... son algunas de las expresiones más
escuchadas entre personas que acuden, desde hace meses, a tratamientos
de reflexoterapia. Ayuda a que te sientas mejor física y psíquicamente, ya
que produce un reequilibrio de la energía. Previene enfermedades,
pues mantiene la salud y fortalece el cuerpo. Es uno de los mejores relajantes;
Desacelera la actividad cerebral. Produce un bienestar general gracias
a que estimula el aparato circulatorio. Activa el sistema linfático,
lo que facilita la evacuación de toxinas. Reduce el tiempo del
dolor durante la convalecencia de una enfermedad. |
|
|